EL DESCUBRIDOR DE MACHU PICCHU
Bingham o Lizárraga
En 1913, la revista de la National Geographic dio a conocer
al mundo a Machu Picchu,
haciendo quedar a Hiram Bingham como
el descubridor neto de la “Ciudadela
Perdida de los Incas”. Pero para muchos cusqueños, el que descubrió la Patallaqta, el verdadero nombre de las ruinas, fue su paisano, Agustín Lizárraga.
Ángel
Mariano, abuelo de Agustín, junto a su hermano mayor, salieron de su pueblo
natal Mollepata, uno de los nueve distritos de la provincia de Anta, en busca
de tierras para iniciar una nueva vida, pues no querían servir al ejército
peruano. Se establecieron en unas tierras que no eran conocidas y empezaron a
sembrar maíz, papa, hortalizas y granadilla y gracias a su esfuerzo fueron
ascendiendo como los caminos inca que van de empinada hacia los cerros de la
selva. Con el pasar del tiempo, se convirtieron en prósperos agricultores hasta llegar a
extender sus cultivos hacia San Miguel, ruta muy comercial y punto de conexión
con el Cusco.
Agustín Lizárraga
era arrendatario de los Ochoa, familia dueña de las hacienda Collpani, en
donde, aún sin conocerse, se encontraba las ruinas.
El 14 de
julio de 1902, en busca de tierras para la agricultura, Agustín Lizárraga, su
primo Enrique Palma Ruiz y Gabino
Sánchez, todos arrendatarios, hallaron un camino Inca después de quemar
y cortar arbustos muy coposos. Horas más tarde, siguiendo el sendero cerro
arriba, encontraron una ciudad de piedra en medio de la abundante vegetación de
la selva. Machu Picchu, una ciudad
inmensa e imponente ante los ojos de los visitantes, fue
descubierta.
Lizárraga, maravillado por la
Ciudadela Inca, escribió su nombre y fecha del descubrimiento, en una de las
paredes del templo de las tres ventanas. Después del hallazgo, el cusqueño
subió frecuentemente a limpiar las tierras para su cultivo e hizo a sus peones Toribio
Richarte y Anacleto Álvarez establecerse
en el lugar para sembrar las tierras.
El cusqueño, 1904 hizo la primera guía turística conocida en la historia
de la ciudadela, llevó a 12 turistas muy interesados en conocer la majestuosa
ciudad, entre ellos a María Ochoa Manga, hija de los Ochoa.
Un sol. Una moneda de un sol, hizo al campesino Melchor Arteaga cambiar
de opinión la negativa de servir de guía al flaco que había llegado al Cusco.
Partieron a las ruinas en una mañana muy fría y pasaron por los caminos
más agrestes de la selva. Cruzaron el puente artesanal del río Urubamba como si
fuesen animales, pues caminaron con sus manos y rodillas.
Ya cansados y con mucho calor, Arteaga ordenó al pequeño Pablo Álvarez,
hijo de Anacleto, guiar al turista.
El 24 de julio de 1911, el primer
"turista extranjero" llegó a Machu Picchu. Hiram Bingham, un profesor norteamericano
de historia interesado en encontrar los últimos reductos incaicos de Vilcabamba, guiado por un niño
llegó a Machu Picchu, encontrando a los peones de Lizárraga: los Richarte y los Álvarez, quienes usaban los
andenes del sur de las ruinas para cultivar y bebían el agua de un canal
incaico que aún funcionaba y que traía agua de un manantial.
Binghan, el
descubridor de lo descubierto, quedó maravillado por la ciudadela y gestionó
auspicios de la Universidad de Yale, la revista de la National Geographic y del
gobierno peruano, para realizar estudios científicos. La revista hizo un
artículo completo sobre la nueva maravilla del mundo moderno. El mundo conoció
a la joya de Pachacutec.
En 1989, Alfred Bingham, hijo de
Hiram Bingham, dio a conocer el diario de su padre donde decía que
Lizárraga era el descubridor de Machu Picchu. Además en su libro “Retrato de un
Descubridor” señala que su padre eliminó toda referencia sobre Agustín
Lizárraga y fotos, en donde se mostraba la imagen de la firma del cusqueño en
el templo de las tres ventanas, que anteriormente había borrado.
Debemos agradecer a Hiram Bingham, por hacer masiva la
noticia de la existencia de una hermosa ciudad llamada Machu Picchu, contribuyendo de este modo al turismo y al
desarrollo del país y más aún, pues ahora es una de las siete Maravillas del Mundo Moderno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario